Leyendas
urbanas de Perico
Hoy: La ruta
Hola, quiero
confesar que nunca fui creyente, hasta que me paso lo que a continuación te voy
a relatar. Tuve en toda mi vida un solo evento y pensaba en contártelo hace
tiempo, pero no me animaba. Hasta hace unos pocos días en los que un compadre
me recordó de otra cosa que nos pasó y ahí sí, recién me anime a escribirte.
Pero primero
te comento lo que me paso en compañía de mi compadre. Una noche, en plena ruta,
cerca de las Pampitas nos volvíamos de una diligencias que teníamos que
realizar, yo estaba medio cansado y calculo que mi cumpa también, no habíamos bebido
como para decir que fue producto de nuestra imaginación. Veníamos charlando,
cosa de no dormirnos o tener algún descuido y protagonizar un accidente.
En un
momento dado, mi cumpa agacha la cabeza como buscando algo en el piso del auto,
yo solo miraba la ruta, nos habíamos quedado ya sin temas para la charla. Lo
mire solo por un instante, juro que solo fue un segundo, apenas levante la
mirada para ver la ruta pude ver como claramente de mi lado (conductor) al
medio de la ruta a una persona caminaba, tenía una especie de túnica, yo solo
atine a agarrar fuerte el volante al mismo tiempo que por el retrovisor
intentaba mirar si había rozado a esa persona o si lo había golpeado. No había nada,
metros más adelante pare para poder mirar bien, no dije nada para no asustar a
mi acompañante, me hice el que quería orinar, estábamos a más o menos 20 metros
de donde paso eso, pasaron muchos vehículos pero lo que yo había visto no aparecía,
no estaba ahí. Me despabile del todo y me dispuse a hacer lo mío.
Ya cerca de
un árbol me pareció ver un bulto blanco, me acerque más y vi un monolito con
una cruz en el lugar, mi cumpa que venía también a hacer lo mismo que yo me
dijo: “-Ah, aquí está la cruz del gaucho, dicen que se aparece al costado de la
ruta con su traje blanco, tene cuidado” apenas termino de decirme eso sentí un escalofrío
que me hizo sacudir todo mi cuerpo, pensé en distintas variantes para intentar
explicar lo que había vivido de una manera racional y lógica, lamentablemente
hasta ahora sigo sin saber que fue.
La otra cosa
que me paso no me asusto en ese momento, pero si me termino de demostrar que
hay no sé si energías o almas o entidades, pero que están entre nosotros.
Tenía que ir
a Jujuy a visitar a un pariente que había llegado de lejos y estaba parando en
un hotel, eran cerca de las 20 cuando supe que ya estaba ahí, mi mujer y mis
hijos por diferentes motivos no podían ir, así que agarre mi auto y me mande
nomas.
Todos sabemos
que la ruta es peligrosa de noche, es más, hay un tramo en el que pasaron
varios accidentes, mientras manejaba pensaba en eso, estaba contento por ver a
mi pariente de manera que rápidamente deje de pensar en la ruta.
A menos de 5
minutos de llegar al puente antes de Palpala vi a lo lejos a un viejito que
rengueaba y se apoyaba en un palo para caminar, le costaba hacer dos pasos, tenía la vestimenta y el aspecto
de una persona muy humilde, pensé que se había perdido o lastimado, así que
acerque el auto y lo invite a subir, estaba efectivamente cansado por el
esfuerzo, se ubicó en el asiento de atrás, y me venía charlando dijo que vivía por
el lado de la estación de servicios de Palpala, ofrecí llevarlo a su casa, pero
me dijo que no era necesario, quería para ahí, descansar y seguir su camino
solo, tenía otras cosas que hacer y no necesitaba seguir “abusando” de mi buena
predisposición.
Me dio pena
pero no iba a discutir con él, me dirigí hacia la estación de servicio, me decía
que tenga cuidado porque los accidentes de noche por la imprudencia son los más
terribles y dolorosos, de hecho él había sufrido un accidente y por eso tenía
mal la rodilla, volviendo a su casa en bicicleta, un vehículo pilotado por jóvenes
que volvían de bailar se lo habían llevado por delante, tan mal había quedado
que ya no podía usar su vieja bicicleta.
No había terminado
de decirme eso que se oyó fuerte un estruendo. Un camión había chocado con una
camioneta, el chofer de la chata se había llevado la peor parte (eso lo sabría mucho
después). Me impresiono todo aquello, ver a los otros vehículos alumbrando la
escena del accidente, ya me imaginaba a la ambulancia y a la policía arribando
al lugar, tendría que cambiar la ruta y llegar a Jujuy por el lado de rio
blanco.
No repare en
ese momento en lo que el anciano me había dicho, pero también me preocupaba el,
le dije que no se bajara, que me esperara en el auto, solo levanto la mano y me
sonrió. Me fui a la confitería del lugar y le compre un agua mineral y unos
sanguches de miga, así mientras descansaba podía reponer energías comiendo y
tomando algo.
Para cuando volví,
dentro de mi vehículo no había nadie, pensé que se había bajado aprovechando mi
descuido al buscar las cosas y pagar todo en caja, me dirigí al baño a ver si está
allí y nada. Pensaba que no quería seguir molestándome (tal vez él pensaba eso)
Estaba a
punto de subirme para continuar mi viaje cuando se me ocurrió hablar con el
playero para entregarle las cosas por si lo llegaba a ver, al vivir en las
inmediaciones a lo mejor lo conocía.
En ese
momento fue precisamente mi susto, el playero me dijo que no conocía a nadie así,
pero que había oído historias de un viejito que murió en los 80 por ese sector
y que de tanto en tanto se le aparece a los choferes para advertirles de un
accidente y a los irresponsables asustarlos.
Realmente no
puedo describir mi reacción, no caía por lo que había pasado, en mi cabeza
estaba la posibilidad de que el accidente que había visto podría haber sido mío,
yo tendría que estar en esa situación. No sé como pero arranque y con las manos
muy sudorosas volví a la ruta. Me temblaba todo el cuerpo, trataba de acordarme
del viejito, pero su cara ya a esas alturas me era irreconocible, mientras más
trataba de hacerme una imagen en la cabeza, más detalles olvidaba.
Llegue a
Jujuy, visite a mi familiar y salimos a cenar, le conté lo vivido y el solo se
impresiono, me contó de otras historias que él había oído hablar, pero que son
del lugar en donde él está actualmente, historias de aparecidos y demás cosas.
Trato de
darme calma, me sugirió que tal vez el viejito se había bajado y ya recuperado siguió
su caminata en vez de quedarse en donde estaba yo, tenía algo de lógica, pero
lo que me había comentado el playero me sembraba más dudas, no creo que me haya
querido gastar una broma.
Ya volviendo
al hotel nos despedimos con la promesa de una visita a ya sea a su casa o la mía,
nos dimos un gran abrazo y casi como recordándome el incidente me dijo que me
fije bien en la ruta y me cuide de no levantar velocidad. No había apuro para
volver a casa, además hay que llegar sano, esa es la idea.
Ya más
tranquilo, con los recuerdos frescos de la larga charla, la cena con anécdotas y
los saludos para toda la familia me dispuse a volver. Tenía todavía el agua
mineral, así que le di un trago, pensaba en manejar lo más despacio posible, no
me importaba tardar media hora o 40 minutos en llegar a mi casa. Lo que sea con
tal de no recordar lo que me había pasado.
Volviendo ya
miraba para todos lados, no me animaba a mirar a las personas que siempre están
al costado de la ruta esperando los remisses o los colectivos, el recuerdo me volvía
a la mente, trataba de convencerme de que lo que paso fue una mera casualidad,
no podría volver a pasarme, era imposible.
Llegando al
puente todo el tramo se me hizo más largo, ya solo quería pasar esa parte y
olvidar todo, no tenía miedo, pero estaba en total alerta, pensé en pisar el
acelerador a fondo y para por fin salir de ahí, pero me venía a la mente la
posibilidad de un accidente, acto seguido, me retumbaba en la cabeza las
palabras de aquel viejito, hubiera querido cerrar los ojos, pero la situación me
lo impedía.
Una vez
terminado el trayecto del puente me sentí aliviado, quería llegar a casa,
bañarme y tirarme a dormir, me sentía extenuado, no quería dar explicaciones ni
menos contar todo para traer el recuerdo a mi cabeza.
Se me ocurrió
prender la radio, así olvidaría todo, la música ayuda a relajarse, en el
momento en el que me incline un poco para prender el estéreo un vehículo me
adelantaba mientras que otro se ponía detrás mío para poder adelantar toda esa
luz dentro de mi coche me ayudo a prender la radio y darle volumen, en ese
instante, pienso que fue por un acto reflejo mire por el retrovisor y vi una
figura que podría jurar era el anciano que había levantado. A duras penas pode
controlar el auto, estire la mano para prender la luz y volver a mirar por el
retrovisor, no había nadie.
No sé si habrá
sido el estado de alteración que tenia o si en efecto la historia que me
contaron es verdad, pero eso sí que no me lo olvido nunca más.
Fin.

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